El infierno está en la cabeza que se mira el ombligo

 

“Los hombres de mentes inmoderadas no pueden ser libres. 

Sus pasiones forjan sus grilletes”. Burke

 

 Por An Bogdan. El infierno no es un lugar lejano donde los pecadores arden por siempre jamás. El infierno no es un embudo como el que Virgilio le mostró a Dante. El infierno es la cabeza que se mira el ombligo. El infierno son las energias de las miserias que destilamos cuando dejamos crecer esos susurros malditos que creemos nuestros. Ese espacio mental del que se olvidaron hablarnos el maldito de Freud y sus amigos, ese es el infierno y sus miserias o el paraiso y sus virtudes. Lo que elijamos alimentar. Y sepamos que no da lo mismo. Que voy a explicar que no hayamos experimentado. Porque a todos nos pasa igual. No caigamos en el error de que como sufro yo no sufre nadie … trampa. El ego es adicto al sufrimiento como a la cocaina de Sigmund.

 

Los amigos de Sigmund se mueven por ahí ensombreciendo las vidas mientras él disfrazado de científico impoluto nos enrosca con el sexo y nuestro padre mientras vende como suyos conocimientos ancestrales, claro que usados en nuestra contra. Nos mete en un laberinto inerte, allí perdidos y ansiosos recordamos traumas y lloramos mientras sus amigos, los que se mueven en el espacio mental, se alimentan de esas miserias que destilamos: energias de miedo, dolor y sufrimiento… inventado. Enroscados . Enroscados. Enroscados. Escuchamos esos pensamientos que nos hacen sentir mal, esos recuerdos que torturan, esos miedos que vuelven y vuelven y nosotros los escuchamos y los volvemos a escuchar. Nos creemos que esa es nuestra cabeza, que son nuestros pensamientos ¡Craso error!. No son nuestros. Que traicionero que fuiste Sigmund como tu raza, que nos traicionó en el Sinaí dejándolos entrar por vez primera y como fueron haciendo siempre: se adaptan a las necesidades que decantan de la evolución humana. Cuando eramos pocos y verdes con la iglesia católica les alcanzó, no es dificil encontrar a algún humano egocéntrico inconsciente con poder que este dispuesto a venderse por unas moneditas o por estar en los libros de historia cabalista. En esa época tuvimos a Constantino y al clero, ahora me aburriría antes de terminar de escribirlos a todos…

No me hablen de terapeutas, psicólogos, psicopedagogos moldeados cabalísticamente por las manos de Tavistock que no tienen en cuenta la existencia de estos bichos del mental. Si los formó Freud un judío talmúdico que invitó a la locura sexual … y en su egocentrismo se psicoanalizó y a esa cabeza infernal la hizo universal. El escuchar los deseos desaforados que susurra el mental solo nos ahogará hasta morir.

Escuchar a los demonios y seguir sus leyes nos está matando. Está suicidando a nuestros niños. Esa pseudo libertad de mierda inventada por la B’nai B’rith desde Tavistock como a Hollywood, para que muramos miserables. La revolución sexual de los 60, la destrucción de la familia, las drogas, el cine como verdad y modelo, la música barata y el que todo de igual… Y los padres trabajen mil horas para poder comprar mil mierdas o poder “cumplir” sus caprichos pavotes enredándose en sus egos idiotas y dejando a sus niños perdidos conducidos por el GTA… ¿Qué es el GTA? Un jueguito donde el protagonista del juego es libre de hacer lo que quiera en cada una de las tres ciudades que componen los tres niveles de juego. Así, se puede robar coches, venderlos, atropellar, asesinar ciudadanos despiadadamente, etc. Lo que sea para conseguir puntos, también utilizables como dinero; reunir una cantidad fija de esos puntos es el objetivo final de cada ciudad. También puede hacer diferentes recados para los gángsters de la ciudad, repartiendo paquetes, actuando como sicario y otros encargos especiales. Si esto no es inundar a nuestros niños en las miserias para verlos ahogarse luego en angustias no se lo que es. No lloremos cuando a nuestros niños se los traga una ballena azul nosotros estamos colaborando con nuestra idiotez pseudo libre.

El espiritu es insecticida. El espíritu es insecticida. El espiritu es insecticida. Y el espiritu se forma alimentando nuestras virtudes, ellos dirán que no, que no importa. Mienten. Ellos se están comiendo la cabeza y el corazón de nuestros niños. No nos puede dar lo mismo. Somos responsables. No seamos tan idiotas que por psicoanalizarnos el ombligo no vimos que se estaban comiendo a nuestros hijos. El infierno está en la cabeza que se mira el ombligo. Y el paraiso se expande en la mente voluntariosa que ya no se mira el ombligo y sopla suavemente desde el espiritu a los demonios porque sabe que son de ego y humo  卐 LPLSH

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