El miedo a vivir una vida en vano

Reconozco que desde el momento en que se empieza a ser consciente de la realidad donde vivimos, conforme vas digiriendo información, y si realmente te corre sangre por las venas, va apoderandose de ti una indignación que te hace destilar energías de todo tipo. Puedo distinguir en mi algunas de ellas, quizás, la que me resulte mas “molesta”, sea la ansiedad que me crea el pensar que no voy a vivir días suficientes para comprenderlo todo y poder accionar correctamente, y que de no ser asi, podría considerar que he vivido mi vida en vano.

Conociendo lo que viene después, no temo a la muerte, más bien todo lo contrario, es un anhelo el poder volver a casa. Pero sí temo no poder cumplir con lo que yo misma espero de mi. Supongo que ese mismo temor, es el que me ha tenido en los últimos años de búsqueda constante yendo de aquí para allá, con un objetivo que se ha ido ajustando conforme integraba conocimientos y tomabas decisiones, incluso cuando lo que tocaba era plegar velas, parar y corregir el rumbo.

Ese miedo se ha traducido muchas veces en ansiedad, dicen que la ansiedad es exceso de futuro, y estoy de acuerdo en ello. Tengo ansiedad porque como Humanidad podamos decirle a los demonios que su juego se acabó, que nos hartaron, que arreglen su existencia en otro lugar lejos de aquí. Tengo ansiedad porque el humano sea de una vez Humano, sin las criminales etiquetas con las que los demonios nos han clasificado y dividido y que muchos siguen sin enterarse que no nos pertenecen. Somos recursos catalogados y programados para actuar de una determinada manera en función de lo que ellos necesitan en cada momento de cada colectivo. Su control de energías y del inconsciente les permite seguir manejando la realidad a su antojo.

Y aun conociendo esto, incluso muchos de los que se consideran a si mismo despiertos, defienden a fuego aquellas etiquetas que aceptan de acuerdo a las emociones destiladas por el adoctrinamiento recibido, y así seguimos haciéndoles el juego, y así seguimos perpetuandolos en nuestra realidad, en nuestra historia, una historia que no les pertenece y que debemos reivindicar con todas nuestras fuerzas, por nosotros y por las generaciones que están por venir y que desean ser Humanos por merito propio. Sin etiquetas no hay lugar para los demonios, solo para lo que uno ES realmente, la ecuación es sencilla.

El conseguir que uno mismo integre esto es complicado, imaginaos para conseguir que lo hagan los demás. Y esto es primera lección de primer curso de Ser, es básico, no somos aquello que nos han programado que seamos porque hayamos nacido en un punto mas al este, al oeste o al sur del mapa, y terminar nuestra vida sin haber conseguido entender eso, sí es haberla vivido en vano. ¿Cuantos millones de humanos han dedicado su existencia a defender unas etiquetas? Política, religión, ideologías, riqueza, deportes, famosos de cartón, falsas tradiciones, historia manipulada…fanatismos de todo tipo fabricados a la medida del humano inconsciente, con los que han movido y mueven las energías a su antojo y gracias a los cuales han conseguido poder completo sobre nuestra realidad, a veces de una forma burda y descarada para una masa que no se entera de nada, y otras como un leve susurro al oído de aquel que trata de despertar.

Reivindicar el conocimiento ancestral en el trabajo interior de acuerdo a las lineas de conocimientos originarias del ser humano,  respetar la jerarquía de los sabios y maestros y recuperar la vibración en el amor verdadero para ayudar a tus semejantes, deben ser nuestras lineas de trabajo, todo lo demás es veneno cabalista y alimento para los demonios.

No nos debemos permitir acabar esta vida sin que haya merecido la pena, irónicamente, solo cuando eso suceda conoceremos si fue así o no, cuando nos juzguemos a nosotros mismos por el trabajo realizado. Mientras tanto, las vivencias que vayamos teniendo, las señales y sincronicidades que seamos capaces de interpretar, nos darán una pista de lo cerca o lejos que estamos de nuestro propósito.

Y en todo este viaje, nuestro Ser está ahi, acompañándonos, esperando ver cualquier pequeña rendija que le abramos para enviarnos su luz, porque es el primero que no quiere que vivamos nuestra vida en vano.

 

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